Cada vez que Emmanuel Horvilleur comparte una nueva canción hay peligro de hit. Y si por algunas de esas cuestiones que no dependen nunca enteramente del artista no llegara a darse (“Yo nunca perseguí el hit“, cantó alguna vez), lo que siempre está asegurado es el estribillo infalible. “Raros”, su último single y el primero del que será su próximo disco de estudio (aún sin fecha de salida confirmada), es la prueba más reciente de ello.

En un falsete que parece despertarse con el sol de un domingo a la mañana, Emmanuel Horvilleur canta: “Y nos soltamos cuando estamos raros / Tal vez, no es tiempo de volverse a ver / Y si nos cruzamos en algún lado, podría ser / Podría ser que sí, ¿no?“. Y ahora, del otro lado del teléfono explica sobre esa capacidad natural para los estribillos: “Hay cierta cosa de las estructuras y del recurso de tratar de hacer algo medio matemático en mis canciones”. Y si el estribillo es el que se pone raro, también cuestión de soltarlo. “Qué sé yo, a veces cuando me pongo muy solemne al escribir una letra trato de salir de ahí”, agrega.

Siempre ha sido difícil hacer la música que hago, inclusive con Kuryaki; tuve que estar pelando espíritu porque no me interesa tampoco estar a la defensiva. El machismo en el rock de esos años no lo padecían solamente las chicas (se ríe). Muchas veces me subí a un escenario y me comí mala onda por ser diferente.

¿Sentís que encontraste tu propia fórmula?
No me lo pregunto mucho. Puntualmente, esta canción surgió realmente jugando. Había un beat por ahí, yo estaba tocando una línea de bajo… Es una de las cosas que más me divierte, tener un beat y empezar un riff de bajo. Cuando empecé a hacerlo era una cosa más funky, bien simple, y empecé a jugar con diferentes melodías. Sentía que tenía una cosa medio Charly. De hecho, me tiraron un poco el comentario, por eso también terminé poniéndole “Raros”, como un pequeño homenaje a la etapa más sintética de Charly en los 80. Yo también siento que es algo natural que me sale. Si tengo que ponerme a inventarla más, a cranearla, no sé si me sale ese swing. Otra respuesta podría ser la cantidad de música que he escuchado a lo largo de mi vida. Eso también es un recurso y podría ser.

¿A qué te referís cuando hablás de lo matemático?
A cierta cosa de repetición de las melodías. Me gusta respetar esa especie de loop interno de la canción… (Canta) “Habíamos vandalizado todo lo que nos dijimos en ley“. ¿Entendés? Lo que repetí de esa línea… Y después el estribillo ya es otro juego y la estrofa es casi lo mismo pero en otro tipo de división de los acordes. Básicamente, la canción son tres acordes, es bastante simple armónicamente; tiene un puente que se mueve un poco, pero es una canción tal vez más producida que musicalmente elevada. Es bastante sintético, repito.

¿Sentís que esa simpleza armónica te permite mayor libertad a la hora de armar la melodía? Al no tener que estar pensando que se viene el cambio de acorde…
Sí, sí, es algo que me gusta, hay bastantes canciones mías que son así, con diferentes melodías en una misma armonía. “Radios”, por ejemplo, es una canción que nunca se mueve y tiene un montón de diferentes melodías. Ni hablar de “Pan”, que es como un estribillo solo… A veces me gusta eso, pedalear en esa cosa y no doblar. Otras veces busco canciones en las que voy recorriendo diferentes paisajes, pero escucho mucha música que es más sintética. El funk muchas veces es un tono y venís tirando arriba de eso. Y eso me da cierta libertad, también.

Hablabas de lo sintético y lo pensaba en dos variantes: lo sintético del sonido, que suena como ese pop plástico, y también por la síntesis de menos elementos y más al descubierto la melodía.
En este momento hay mucha música que escucho que es mucho más simplificada todavía y también me encanta. Frank Ocean, por decir alguien, es una guitarra y una voz, y ya está, no se necesita más. Yo siempre soy un poco más barroco y me permito que entren referencias de cosas que están totalmente fuera del ojo del ahora. Por ejemplo, hay unas flautitas en el tema que a mucha gente le sorprenden o le causan gracia, son medio Peter Gabriel para mí. Me gusta jugar con referencias que a mí me peguen, que me lleven a cosas. Capaz la estrella de la canción es un sinte, hay diferentes sonidos de sinte que van haciendo diferentes arreglos; eso también lo lleva a un espectro pop que le viene bien a la canción.

Lo lúdico es algo que se mantiene en vos, que empezaste a hacer música desde muy chico. ¿Es algo que no negociás?
Uno de los flasheos que tengo con la música es un poco ese, el de jugar. Soy fan de gente bien comprometida con una canción de protesta, desde Bob Marley hasta Bob Dylan, inclusive hasta León Gieco; me gustan esos tipos que escriben esa clase de letras y creo que yo también puedo llegar a tenerlas en algún momento. Pero creo que mi militancia es la fantasía. Y no lo digo como un escapismo de la realidad, porque soy bien consciente y la realidad está, la veo todos los días, la entiendo y me traspasa. Pero siento que a la hora de hacer música, lo mío es un poco eso, tirar esos colores.

Fuente: https://silencio.com.ar/entrevistas/en-profundidad/emmanuel-horvilleur-mi-militancia-es-la-fantasia-49263/